¿Recordáis el artículo que escribí durante los JJOO olímpicos sobre unas declaraciones de Martín Fiz en el diario Sport? Por si no os acordáis pinchad aquí.
Bueno, el caso es que en ese artículo había un párrafo que viene al caso en lo que os quiero contar. El párrafo es este:
Martín, ¿Sabes cuantos niños se pasan por la pista dispuestos a practicar atletismo porque lo han visto en los JJOO? ¿No crees que cuanta más publicidad se les de y más atletas españoles salgan en la tele más reconocido será nuestro deporte? Si Peñalver no hubiera sido medalla de plata en Barcelona92 es muy posible que la gente no supiera lo que era el decathlon. Yo lo descubrí ese mismo día a mis 11 años y decidí que eso era lo que yo quería hacer. A día de hoy yo soy el único decathleta que trae España a la Juegos y no tengo ni por asomo el nivel de Peñalver, es más, ni siquiera estoy de la mitad de la tabla para arriba en el ranking de inscritos. Pero, ¿Sabes la cantidad de niños que van a ir por la pista de Vigo porque han visto en la tele que un paisano suyo ha estado en los Juegos haciendo una cosa que se llama Decathlon? Quizas esos niños sean los atletas del futuro que den medallas a España y entonces si habrá merecido la pena el que en la expedición hayan venido la mayor cantidad de atletas posibles.
Pues bien, hace unos días por medio de una de esas webs de redes sociales donde gente busca conocer a gente y que tan están de moda y en la cual estoy inscrito (aunque no la uso mucho porque no me atraen mucho ese tipo de cosas) me llegó el siguiente mensaje:
Hola david!! soy xxxxxxx del club xxxxxxx. Aunque ya soy promesa, empecé esta temporada en las combinadas al saber de tus hazañas ( sigo diariamente tu blog desde hace algunos meses)… asi ke se podria decir ke soy fan tuyo… jijji t agrego oks?? enga un saludo y a ver si lo del pie se puede arreglar kon las infiltraciones…
¿Sabéis la alegría que me llevé al leer esto? Efectivamente, esto es lo máximo a lo que creo que puede aspirar un deportista. Las medallas están muy bien pero el conseguir que alguien lo admire y decida seguir la misma senda que él no tiene precio.
Con cosas como estas veo más claro que Martín Fiz estaba errado en sus declaraciones y que nadie fue “de relleno” a los JJOO, porque no todo en este deporte son las medallas.






